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Perdóname, pero no quiero causarte dudas y conflictos en tu mente, no quiero que estés mal por mi culpa ni que dejes tus sueños a la deriva de un mar por mi. Quiero que luches por eso que tanto deseas, que no te arrepientas.

Me estoy sintiendo un estorbo ahora mismo, una barrera que no te deja avanzar y esa no es la idea de todo esto. No quiero ser un obstáculo, quiero ser una ayuda, una guía, una palabra de aliento, un consuelo, incluso un paño de lágrimas y tú mejor compañía siempre.

Perdóname porque tal vez no llegue en el mejor momento de tu vida, tal vez llegue antes o después, pero si algo sé es que somos jóvenes y que nos falta mucha vida por delante, que tenemos muchos lugares a los cuales visitar, muchas cosas por sentir y experimentar, muchos sueños por cumplir y bastante camino por recorrer.

Hoy no creo estar escribiendo como normalmente lo hago. Quiero ser más clara está vez y decirte que no importa a donde vayas, con quién estés, que hagas o cuántos kilómetros o estaciones tenga que recorrer para ir a verte, no me importaría porque siempre te voy a querer.

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Mensaje final.

Hoy estuve escuchando una canción y era como si me hablaras tu.
Hoy te recordé, dolió muchísimo… a pesar de ello no esperes que te diga que he llorado desde que te fuiste, tampoco me cerré al amor (como me lo pediste), estoy queriendo y me quieren. Te confieso que al principio me desquite conmigo misma de la peor manera.
Estoy haciendo hasta ahora todo lo que me pediste, no te he buscado, no te he llamado, pero quería pedirte perdón por escribirte sin que lo sepas, perdóname por pensar hoy en ti, me lo pediste y te falle. Te he escrito casi a diario, te he imaginado, me he preguntado si eres feliz, si estas bien y como la pasaste en tu cumpleaños.
Ya casi es 31 de diciembre, ya casi termina este año, no diré que voy a empezar el siguiente desde cero, sin pensar en ti, porque estaría mintiendo, ahí vas a estar, cuando pase por aquel parque, cuando escuche aquella canción y cuando le hable a Dios de ti.
Honestamente aunque pase el tiempo yo no me olvidaré de ti, te seguiré recordando como lo mas bonito que me paso este 2018.
Entiendo que en la vida es necesario pasar pagina, escribir nuevas historias, soltar y seguir. Exactamente eso trato de hacer. Igualmente hoy te estoy escribiendo (probablemente nunca lo leas) y lo haré hasta que saque todo y sane lo que duele.
Ojala algún día vuelvas a toparte conmigo, ojala coincidamos, sea aquí o en otra vida. Y ojala esa conexión que tuvimos nunca se vaya.
Solo espero que estés bien, te deseo lo mejor del mundo. Todo lo demás que tenia para decirte lo dije en el mensaje de cumpleaños.
Te quiero, y te quiero hoy mas que nunca narizón.
Que tengas un feliz año nuevo.
Gracias por tanto.

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Deberias saber que soy chica de metáforas, de anhelos, de amores locos y café por las mañanas.

Debías saber que mis almohadas están mojadas por las noches de insomnio.

Qué disfruto hasta el aire que respiro.

Deberias ya saber cómo soy, dulce, coqueta, amable y entregada.

Qué septiembre es mi mes favorito del año, y no por mi cumpleaños.

Qué me entrego a ojos cerrados.

Deberias saber que cuando duele me congelo.

Qué soy frágil algunas veces.

Deberías saber esto y más. Que me encantan los días lluviosos, que pienso cada instante en que será de mi mañana, que me preocupo por ti, que te quiero e incluso siento que más de lo que puedo llegar a quererme a mi misma.

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Los muertos no descansan.

—Ya son tres muertos. Dijiste que te matarías a los dieciséis.

—Lo sé, lo dije. ¿Y si no lo hago qué?

— ¿Romperás la promesa?

—No, claro que no —Dijo desesperada y con miedo—

—Mm, espero —Dijo con una sonrisa y sus ojos ardientes en fuego— Era temeroso, trágico, pero guapo.

Ay cariño, ¿estás enamorada de un demonio? —Pensé— Y tal vez sí, estaba enamorada de un demonio, pero no olvido que él fue como yo. ¡Un demonio que incita al suicidio! oh cariño sí que estás loca.

Entre rápidamente en shock, me dio mucho mareo, luego vi todo en blanco, al rededor había sombras estáticas que sólo se movían cuando yo daba la espalda. Enseguida apareció un gran agujero negro, me dio curiosidad así que me acerqué, al parecer había mucha fuerza de gravedad, era algo que te atraía, te jalaba muy fuerte hacia él, yo me resistí, pero por más fuerza que quise sacar no pude y caí, había mucho viento y me causo mucho mareo. Llegué abajo y el agujero desapareció. En este lugar había árboles, cada árbol llevaba una placa pegada con un nombre y dos fechas. Yo estaba muerta, eso era seguro, lo que no recuerdo es la causa de mi muerte y tampoco recuerdo haberme suicidado porque era fácil hablar con mi mente de como suicidarme, lo difícil era si mi corazón quería hacerlo. En ese momento vi un árbol gigante con muchas hojas, tenía placa, pero no un nombre y menos una fecha. Cuando lo toque sentí una especie de conexión, era una energía que me atraía al verlo, tocarlo, incluso lo rose con mis labios que en ese momento estaban secos, bruscos y muy morados.

Escuché algo entre los arbustos, sentí miedo, pero luego lo vi, era él, tenía un manto rojo y pantalones negros, ojos ardientes y una sonrisa tan peculiar. Era alto y muy fuerte. Corrí, lo abrace, en ese momento por primera vez podía sentir su olor a rosas marchita, ese amargo y dulce olor, me abrazo, apretó todos mis huesos, sentía que mi corazón el cual fue roto por un humano se reparaba y bombeaba cada vez más rápido. Por estas razones también pensé «como puedo estar muerta y mi corazón latiendo» él lastimosamente no podía leer mis pensamientos sino sabría que era imposible no enamorarme de él. Pero si podía sentir lo que yo sentía: miedo, incertidumbre, amor.

Ella portaba vestido negro y tiara roja, tenía ojos negros y una sonrisa que resplandecía de hoyuelo a hoyuelo, era maravillosamente hermosa. Lo que tocaba lo destruía, lo que no tocaba lo enamoraba. Su miraba era tentadora y temerosa.

Camine a media noche por calles oscuras en medio de la nada, buscando un porque y un tal vez, buscando en la luna una salida. Era luna llena, tome un collar que llevaba pegado a la garganta y lo pose delante de la fría luna, este brillo y me mostro que era el camino correcto. Esa noche mis recuerdos más oscuros vinieron a mi mente y me puse a temblar, sudaba frio, tome una navaja de mi bolsillo y me corte las venas. Grite, grite lo más fuerte que pude, pero me encontraba sola, aislada de las tumbas y nadie podía escucharme. Lo comprobé, no estaba muerta, pero ya me había suicidado y no había nadie para salvarme, él obtuvo lo que quería.

Según las tumbas.

Desperté en un ataúd de madera fría, limpia, con ropa nueva y sin ningún rasguño. Mi piel era más pálida de lo normal. Me levante y mire la placa en el árbol de la tumba donde me encontraba que decía “soy un ángel con demonios que la atormentan”, se me ha dado la curiosidad de mirar todas y cada una de las tumbas que estaban a mí alrededor y efectivamente cada una de ellas tenía una frase escrita en las placas de los árboles plantados como símbolo de que allí se encontraba el cuerpo de alguien.

Me recorrí todo el lugar buscando una salida, ya no tenía miedo y al parecer era yo la única en ese lugar que podía caminar, salir y volver a su tumba si le placía.

Cuando al fin llegue a lo que parecía una salida me encontré con hombres vestidos de negro vigilando, pude esconderme entre los arbustos sin que me vieran, de inmediato tome una de las placas la arranque y la tire lejos para despistar a los hombres de negro, salir corriendo sin que se dieran cuenta. Cuando estaba afuera voltee y arriba en las rejas había un gran letrero decía “bienvenido al infierno”.

Entre en un pesado bosque, lleno de lobos, búhos y serpientes que me miraban con ojos de incendio. Me encontraba fuera de sí, me dio un pequeño mareo y desmaye. Desperté a los pocos minutos, todo estaba más nublado que antes y el cielo se había encapotado de nubes oscuras.
Me levante, mire la piedra en mi collar que brillaba, al mismo tiempo que una luz tomo camino por los arbustos. Entonces corrí, corrí y encontré una ventana blanca con vidrios transparentes al abrirla era otro mundo, dentro venia una voz que decía “¿según las tumbas? ellas no saben nada”.

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¿Y será que perdí o me perdiste?

Yo quería que te quedarás,

Qué me abrazaras al volver.

Quería que me dijeras que fue solo una prueba y había ganado.

Pero entiendo que en cada guerra siempre quedan heridas y que está no fue mi vencida.

Quería entregarte todo.

Dejar todo al descubierto, incluso la ropa.

Mostrarte lo que nunca mostré. Quería libertad.

Ahora estoy aquí, mirando como pasa la tarde y oscurece. Tengo miedo